EL BUEN SAMARITANO
Señor: yo soy el hombre lastimado
que en las manos cayó de los bandidos.
Soy de todos tus hijos abatidos
el más triste y el más desventurado.
Me dejaron sin nada, despojado
de mis sueños de amar preconcebidos.
Se llevaron mi luz los forajidos
y me dieron por muerto y derrotado;
pero Tú como Buen Samaritano,
descendiendo de tu cabalgadura
me llenaste de amor y de tu mano
yo sentí la bondad y la ternura,
pues pagaste por mí para que sano
te pudiera seguir sin amargura.
Heriberto Bravo Bravo SS.CC
domingo, septiembre 02, 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)





No hay comentarios:
Publicar un comentario