miércoles, septiembre 12, 2007



LA TEMPESTAD CALMADA


Jesús subió a la barca mecida por las olas
y dijo a sus discípulos
con voz que envidia el viento:
"Pasad a la otra orilla"
y entre las barcarolas,
los incondicionales,se hicieron mar adentro.

Y mientras navegaban,
templado y firme el brazo
y remos de esperanza
se hundían en la mar,
durmióse la ternura
después de un breve lapso,
cansado de milagros y tanto trajinar.

Mil nubes borrascosas
formaron remolinos
horrendos, agitados y lúgubres. El mar
tornóse en torbellino
de miedo repentino.
La barca hacía giros a punto de encallar.

Aquellos hombres rudos sintieron mil temores
y fueron del Maestro
del sueño a despertar.
"Maestro: ¡Perecemos!"
gritaron; y las flores
abrieron sus corolas
sobre el enhiesto mar.

El viento y el oleaje amainaron dócilmente.
Cejaron en su furia y regresó la paz.
Entonces El les dijo
con voz que el alma siente,
mientras maravillados
miraban a la mar:

¿Y vuestra fe? ¿Qué es de ella?
¿Estará en una estrella?
¿Estará en una rosa, pendiente de un rosal...?
"Si los mares y el viento le obedecen
-dijeron-nuestra fe está contigo, Señor,
Acéptala...

Heriberto Bravo Bravo SS.CC

















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