lunes, noviembre 10, 2008

PALABRA QUE TRANSFORMA



Nimbado con su larga cabellera
austera, ennoblecida y luminosa,
habló Jesús de amor, no de otra cosa
a aquella multitud en la pradera.

Es claro que cualquiera que lo oyera
sentía de su voz la milagrosa
influencia como siente cualquier rosa
la influencia de la luz en primavera.

Palabra por palabra penetraba
las almas de esperanza desprovistas
llenándolas de luz, de paz, de anhelo.

Por eso tanta gente lo buscaba,
judíos y gentiles comunistas
tenían sed de Dios, hambre de cielo.


Heriberto Bravo Bravo SS.CC
















VIRUS EXTERMINADOR


Señor: mi corazón te necesita,
él ha sufrido múltiples atracos,
ya no me sube el agua a los tinacos
y apenas débilmente si palpita.

El virus del amor sin previa cita
de mí se apoderó y entre arrumacos,
extrajo la ternura de mis sacos
y el alma me dejo gris y marchita.

Ven pues, Jesús, Tú que eres el experto.
Ven pronto y restablece mis archivos.
Requiero a fondo un amplio formateo.

Si no me atiendes soy un hombre muerto
sin nada ya qué hacer entre los vivos
pues hombre sin amor, es un ateo...


Heriberto Bravo Bravo SS.CC

MARAVILLARSE


Ante el verso romántico y sencillo,
el que llega hasta el alma de las cosas,
el que tiene sus pausas melodiosas,
yo de plano, Señor, me maravillo.

Cuando canta en su jaula el pajarillo
cómo puedo quedarme indiferente,
si en sus trinos, Señor, estás presente
y en el canto monótono del grillo.

Todo lo has hecho bien. Son maravillas
las estrellas del alto firmamento,
mis deseos de amar, mi pensamiento
y mis sueños sin límites ni orillas.

Yo bendigo, Señor, tus creaciones
y tu amor infinito y tus bondades
y bendigo la sed de eternidades
la que nace de nuestros corazones.

Yo te alabo, mi Dios, y te bendigo
por las flores del campo, las montañas,
por tu lluvia de amor con que nos bañas,
por el mar, por el viento, por el trigo.

A Ti canto, Señor, cuando le canto
a los ojos divinos de la amada,
a la luz que origina la alborada,
a las nieves polares y a su encanto.

Y porque eres, Señor, tres veces santo
admirado de tantas maravillas,
te doy gracias, me pongo de rodillas
y de tanta emoción brota mi llanto.



Heriberto Bravo SS.CC
3/2007



UNA SENCILLA PLEGARIA


Te amo, Señor, desesperadamente;
pero también con plácida esperanza.
Te amo en la paz y te amo en la bonanza
y en lo violento te amo y en lo urgente.

Te quiero ver, Señor, entre la gente
y creo en Ti; pero mi fe no alcanza.
Ven por piedad, deploro tu tardanza.
Tu amor se esconde; pero no me miente...

Te quiero oír cuando el silencio canta,.
Quiero sentirte cuando mi alma llora
y poseerte cuando nada tengo.

Como la luz levante se levanta
dame tu luz ahora y en la hora
en que sin Ti, Señor, no me sostengo.


Heriberto Bravo Bravo SS.CC

3/2007

ME CAUTIVASTE

Sedujísteme Tú, me cautivaste
y me fui tras de Ti sin reticencia.
En amarte encontré mi complacencia
y a tu lado y contigo mi baluarte.

No permitas que nunca más me aparte
y deshaz de una vez mi indiferencia.
Si eres Amo y Señor de mi existencia
haz que viva, mi Dios, para alabarte.

Llena todo mi ser de tus bondades.
Sé la luz que ilumine mi sendero,
la verdad y la vida de mi vida.

Tengo el alma con sed de eternidades
pero aún soy del tiempo prisionero
anhelando del mundo la salida.

Heriberto Bravo Bravo SS.CC


sábado, noviembre 08, 2008

EN LOS BRAZOS DEL PADRE



Este bello jardín donde recreo
mis sentidos mirando tantas rosas,
donde pacen igual las mariposas
y entre mieles culminan su deseo,

es tal vez el final de mi paseo
y el principio de cosas tan hermosas,
que prefiero me calcen las esposas
y gozar del amor en su apogeo.

Este bello jardín es tu morada
¡oh Señor! donde al alma das reposo
y tu amor a raudales le confías.

Aquí quédese pues abandonada
a los brazos atada del Esposo
y terminen aquí sus travesías.


Heriberto Bravo Bravo SS.CC









BAJA YA DE TU CRUZ



Un extraño en el mundo soy apenas
y de extraños espíritus rodeado.
Un extraño que vive encadenado
al designio sutil de tus cadenas.

¿A qué extraño planeta me condenas
donde puedo ser víctima del Hado?
¿Cómo puedes ahí, crucificado,
liberarme del hambre de las hienas?

Baja ya de tu Cruz. Ven, que de cierto
te requiere el redil de tus ovejas.
Ven y checa si no te falta alguna.

Que no suene mi voz en el desierto
donde extraño seré si Tú me dejas
entre tantas estrellas como luna.

Heriberto Bravo Bravo SS.CC

ANDAR A OSCURAS


Iba como un pastor tras su rebaño

con su cayado de ilusiones bellas,
viento del sur mirando las estrellas
en su brillante titilar de estaño.

Iba el pastor con su pasión de antaño
arreando nubes que al dejar sus huellas
eran igual en su perfil a aquellas
que alguna vez me hicieran tanto daño.

¡Quién fuera aquel pastor que en las alturas
a su rebaño manso conducía
para alejarlo de las desventuras!

Hoy mi canción perdió sus partituras
y sólo me quedé, sin alegría
y duele tanto andar, andar a oscuras.

Heriberto Bravo Bravo SS.CC

22/01/2008

viernes, noviembre 07, 2008

INVOCACION A MI MADRE


Más que en mis sueños naces en mi idea
pintada por querubes y entre flores
y cantan para ti los ruiseñores
y el sol ante tu faz tartamudea.

Mi verso en dibujarte se recrea
igual como los pájaros cantores
que cantan y disipan mis dolores
unidos en fantástica asamblea.

Milagro del amor eres sin duda,
esclava del Señor, Madre María.
Por Ti la creación se queda muda

y rinde a tu beldad la pleitesía.
Ampárame, Mamá. Ven en mi ayuda,
pues sin tu protección me perdería.

Heriberto Bravo Bravo SS.CC











RESUCITAREMOS



No puede morir la muerte
que de por sí muerta está
y sólo le quedará
matar para poseerte.

¡Qué terrible vocación
de la muerte tan ingrata
que sólo hasta que te mata
encuentra satisfacción!

Yo, por cierto, la detesto
ni quiero tratos con ella;
por más que la pinten bella,
si llama no le contesto.

La evito lo más que puedo,
la rehuyo, me le escondo.
Si llama, no le respondo.
Le temo. Le tengo miedo.

Sé que algún día vendrá
tarde o temprano a mi vera
y quiérala o no la quiera
indefenso me hallará.

Nadie podrá defenderme,
ni nada valdrán mis ruegos
y terminarán los juegos
que inventé para esconderme.

Ella vive de matar
y mata para vivir.
Llega a veces sin sentir
y no se hace del rogar

cuando alguno la convoca.
Ella llega de inmediato
y no es nada, nada grato
ver que a veces ya te toca.

Aunque le cierres la puerta,
se cuela por la ventana
y para ella no hay mañana
porque siempre está en oferta.

Empero, lo que ella ignora
es que al matarme no muero,
simplemente me libero
de su saña destructora.

Pues hubo Alguien que murió
por todos alguna vez;
pero a la cuenta de tres
días, Él resucitó.

Así que si en Él vivimos
también con Él moriremos
y si por Él existimos,
con Él resucitaremos.

Heriberto Bravo Bravo SS.CC


Para el día de los fieles Difuntos...