miércoles, enero 21, 2009

LO DICEN LUCERO Y ESTRELLAS




Te quiero. Lo dicen luceros y estrellas.
Tal vez te querría desde pequeñuelo.
Lo sé porque cuando miraba del cielo
las nubes, estaban tus ojos en ellas.

Voy siempre siguiendo tus místicas huellas
y en mis soledades encuentro consuelo
igual que de noche, cuando me desvelo
bajo los relámpagos, bajo las centellas.

Mas no fue tan sólo mi infancia dorada.
Te quise de niño y en mi pubertad
también yo te quise. Te sigo queriendo.

Llegó ya la tarde. Se fue la alborada.
Tu imagen asoma con la Navidad
y sigues en mi alma de nuevo naciendo.

Heriberto Bravo Bravo SS.CC













VIAJERO DE LA LUZ




Doquiera tu presencia se adivina.
Tú tienes el poder. A ti la gloria.
Mi historia forma parte de tu historia
que sólo con tu gracia se ilumina.

Yo sé que siempre estás con quien camina
por más que a veces pierda la memoria
y escape de tu amor con perentoria
maldad que tus designios asesina.

Viajero de la luz, Dios de mi verso,
creador y redentor, mi bien amado.
No dejes, no, de amarme, dueño mío.

Yo sé que muchas veces me disperso.
Perdóname, Señor, pues he pecado.
No tomes tan a pecho mi desvío.

Heriberto Bravo Bravo SS.CC

PLEGARIA POR UNA AMIGA



Una de mis amigas, se siente deprimida
está, como decimos, pasando un trago amargo.
No entiendo qué le pase, Señor y, sin embargo,
yo sé que Tú lo sabes. Ve, sánale su herida.

Que mi oración le alcance para que cobre vida
para que sea alegre y deje su letargo.
Si de rezar por ella se trata, yo me encargo.
Tú cuídala, Dios mío y dale lo que pida.

Yo sé que Tú lo puedes hacer. Está en tu mano
sanarla. Sólo quiero que escuches mi oración,
pues no me gusta mucho que sufra algún hermano

y sé que a Ti tampoco te da satisfacción.
No dejes pues que sea tu sacrificio en vano
aquel que por nosotros sufriste en tu Pasión.

Heriberto Bravo Bravo

A JESUS CRUCIFICADO


Mira que yo pecar y Tú lo pagas
¡qué grande tu bondad, Jesús amado
que estás en esa Cruz por mi pecado
al tiempo que me guardas en tus llagas!

Bien sé que mis pecados son las dagas
que hieren tu cabeza, tu costado,
y estando como estás crucificado
de manos y de pies ¿qué quiero que hagas?

Tu sangre derramada me ennoblece,
tu sangre que es amor, amor eterno
me libra del dolor y de la muerte.

Señor, mi corazón te pertenece
pues tú lo liberaste del averno
y en gracia tu madero lo revierte

Heriberto Bravo Bravo SS.CC

viernes, enero 16, 2009

EL SIGNO DE CAIN

¡Cuánta pena me dan los criminales,
los que siegan la vida del hermano!
¡Cuánta pena me da que el ser humano
pueda hacer lo que no los animales!

Cuánta pena me da que en infernales
actos nunca soñados por gusanos
asesinen y vivan tan ufanos
ignorando designios celestiales.

Llevan siempre en su frente la señal
de Caín y el rencor en su mirada.
No le temen a Dios porque no saben

nada, nada de Dios. Aman el mal.
Satanás es su sino y es su espada
y en el cielo sin duda que no caben.

Heriberto Bravo Bravo SS.CC