jueves, septiembre 10, 2009

MIEDO REVERENCIAL



Hàblame Tù de Ti, Virgen Marìa
porque yo no sè hablar de Ti ni còmo;
hàblame Tù de Ti cuando me asomo
a contemplar tu claridad de dìa.


El mismo miedo que Moisès sentìa
del Sinaì bajo el radiante domo,
a cuestas yo lo llevo sobre el lomo
de lo profundo de mi fantasìa.

Miedo a mirar aquella zarza ardiendo
que hace cubrir con estupor mi rostro
al intuir de Dios el gran misterio.

Miedo que en mì se queda repitiendo:
"hàgase en mì tu voluntad". Me postro
ante su Cruz en donde està su imperio.


Heriberto Bravo Bravo SS.CC




A TU FAVOR ACUDO



Sòlo ante Ti mi corazón desnudo,
Madre del Verbo eterno, Virgen pía.
Sòlo de Ti mi corazón se fìa
pues eres Tú su protecciòn y escudo.


Aunque Satán arremetiese rudo
con infernal furor en contra mía,
si vas conmigo nada lograría,
por eso, Madre, a tu favor acudo.


Y puesto que eres todopoderosa,
déjame estar contigo. No te alejes.
Bajo tu manto cúbreme y escóndeme.


Dime que sí me cuidarás ¡oh rosa
mística! Tú que tanto me proteges,
háblame, Madre. Dí que sí. Respóndeme.


Heriberto Bravo Bravo SS.CC




A QUIENES VIVEN DEL PASADO



La mies es mucha, los obreros pocos
y de esos pocos unos cuantos cuerdos
viven aùn atados a recuerdos
por lo que se equiparan a los locos.

Muy poca luz proyectaràn los focos
de esos obreros trastornados, lerdos,
que en vez de ovejas cuidaràn de cerdos
pues en lugar de testa tienen cocos.

Quizà por eso, cuando siembran nardos,
junto con ellos la cizaña crece
y los espinos de nefastos cardos.

Recibe cada quien lo que merece.
Si palos faltan sobraràn los dardos
y donde sobran noches no amanece.

Heriberto Bravo Bravo SS.CC

SER UNO CON TU SER


Ayúdame, Señor, a comprender
de tu revelación tanta grandeza.
Destierra de mi vida la tristeza
y déjame ser uno con tu Ser.

Soy ciego que tu gloria quiere ver,
soy pobre que te ofrece su pobreza.
Estriba en mi esperanza la certeza
de verte, pues Tú tienes el poder.

Por eso en mis momentos de alegría
o en esos de dolor y de aflicción
Tú puedes ayudarme, ser mi guìa

y ser el corazón de mi timón.
Así tu corazòn y el de María
seremos solamente un corazón.

Heriberto Bravo Bravo SS.CC