Hàblame Tù de Ti, Virgen Marìa
porque yo no sè hablar de Ti ni còmo;
hàblame Tù de Ti cuando me asomo
a contemplar tu claridad de dìa.
El mismo miedo que Moisès sentìa
del Sinaì bajo el radiante domo,
a cuestas yo lo llevo sobre el lomo
de lo profundo de mi fantasìa.
Miedo a mirar aquella zarza ardiendo
que hace cubrir con estupor mi rostro
al intuir de Dios el gran misterio.
Miedo que en mì se queda repitiendo:
"hàgase en mì tu voluntad". Me postro
ante su Cruz en donde està su imperio.
Heriberto Bravo Bravo SS.CC





