domingo, marzo 13, 2011

MI DIOS CALLADO



Te invoco con la sangre enardecida
y un grito que se torna en alarido
haciendo de memorias y de olvido
el vasto itinerario de mi vida.

Te invoco con la boca enfurecida
sintiéndome por ti desprotegido
y a cambio muy de sobra abastecido
de penas donde el alma yace herida.

Tú sabes cuánto, cuánto te he buscado
con golpes de oración sobre tu puerta
con llanto contumaz de rebeldía;
e igual como caballo desbocado
corrí por el desierto la desierta
respuesta que en tus labios se dormía.


Heriberto Bravo Bravo SS.CC

SER SIGNO DE TU AMOR


Yo quiero que tu amor se me refleje
en cada pensamiento que me invada
y fuera de tu amor no quiero nada
ni nada que de ti, Señor, me aleje.

Si sufro por amar, que no me queje,
que bese reverente de tu espada
el filo que me hiere donde cada
herida a tus heridas se asemeje.

Ocúltame en tus llagas amorosas,
defiéndeme del mal y del maligno
y dame de tu cáliz a beber.

En ellas, como rosas milagrosas
seré rosal fecundo, seré signo
dispuesto en tu ternura a florecer.

Heriberto Bravo Bravo SS.CC

HIMNO PARA LAUDES



Señor, con tu divino
y ardiente amor que todo vivifica,
inunda mi camino
y a mi alma santifica
que ansiosa de tu paz te glorifica.

¡Oh luz perenne y pura,
inspiración del alma que te añora!
con celestial dulzura
tu gracia redentora
me lleve a tu morada bienhechora.

Mi corazón exulta
de gozo contemplando tus amores,
por más que se le oculta,
en medio de temores,
tu brillo de radiantes esplendores.

Mis labios te proclaman
Señor y te bendicen jubilosos.
Yo soy de los que te aman,
yo soy de los dichosos
donde tus maravillas se derraman.

Yo soy de los que cantan
con inefable voz tus potestades,
de los que se levantan
y anuncian tus verdades,
aun en el rigor de tempestades.

Protégeme, Dios mío.
Tu diestra me sostenga poderosa.
Mantén tu señorío
en esta peligrosa
carrera de mi amor vertiginosa.

Heriberto Bravo Bravo SS.CC

INMERSO EN EL AMOR



Todo empieza con un sencillo verso
que se va desplegando poco a poco,
un suspiro quizá fuera de foco
que se esparce por todo el universo.

Una vez que se exhala, ya disperso,
va cobrando su forma. Te provoco
unas veces, como cuan desemboco
en tu mundo do vivo tan inmerso.

Otras más como el místico rocío
matinal que se planta majestuoso
en los pétalos blancos de la rosa,

cual la ingénita gracia de ese río
cuando corre a la mar vertiginoso,
con quien luego y a gusto se desposa.

Heriberto Bravo Bravo SS.CC

ISLA DE ENSUEÑO

La tierra donde he desembarcado
dejando atras mis cosas,
no es un lecho de rosas
por más que ya mi buque se halla anclado.
En ella viven personajes múltiples:
el pobre, el ignorante, el desvalido,
el serio intelectual, el niño, el viejo,
el científico, el tonto, el bobo, el necio,
al que le sobra amor y el que carece
de afecto, de ternura y sólo cuenta
con sus labios muriendo por un beso.
Vive también en ella el indigente
y aquel que sólo vive del desprecio.
Hay enfermos y tristes solitarios,
unos con una meta definida
y otros girando en círculos, constantes.

Y yo me encuentro ahí con mis anhelos,
como un Quijote sin su Rocinante,
sin escudero, sin su Dulcinea.
Con sueños de triunfante
me interno entre las vastas multitudes.

Llevo en mi corazón la plena dicha,
la plena libertad de aquel que sabe
lo que debe de hacer y lo que quiere,
la coherencia de vida, la paciencia
y la fe que ante toda prueba crece
sin cortapisas ni barreras.
Y llevo por igual como inquietudes
el deseo de servir, de involucrarme,
de convivir, de amar y de infiltrarme
en la esencia del alma del hermano.

Con lo poco que queda en mi mochila
y algo más que me han dado de regalo,
con las virtudes y con los valores
que Dios en mí ha impreso,
puedo entender que mi trabajo es arduo;
pero que no estoy sólo. Dios me guía.
Su gracia vivifica mis acciones.

En esta isla de ensueños multiformes,
polifacética como su gente
yo podré ser mejor y hacer mejores
a los demás, amigos del camino
y yo podré crecer igual con ellos
en un bello intercambio de valores.

En un lapso de diez años,
ya no seremos los mismos.
Algo habrá cambiado en el corazón de cada uno
y lograremos embellecer nuestra circunstancia.

Echaré a andar con inmensa fe
los valores que Dios me ha concedido,
los conjugaré a los otros, adquiridos,
y a los que encuentre por ahí en el alma
de mis hermanos todos, peregrinos,
hasta que juntos
en leal relación,
hallemos el tesoro escondido.
La isla ya no será la misma.
Ni ellos serán los de antes
y ni yo seré el mismo.
Ya nadie será igual.
Nos habremos superado y Dios estará feliz
de vernos realizados.

Heriberto Bravo Bravo SS.CC