un banquete de goces celestiales,
son alivios de penas y de males,
son, en fin, mi alimento preferido.
Si de tanto trajín estoy herido
por andar en caminos sepulcrales
y son tantos y tan descomunales
los pecados con los que te he ofendido,
Tú, Señor,como buen samaritano
de tu cielo desciendes a mi lodo
y pronuncias mi nombre con ternura.
Me levantas, me tomas de la mano
y en tus brazos encuentro mi acomodo
pues tu dulce bondad todo lo cura.
Heriberto Bravo Bravo SS.CC




No hay comentarios:
Publicar un comentario