Sòlo ante Ti mi corazón desnudo,
Madre del Verbo eterno, Virgen pía.
Sòlo de Ti mi corazón se fìa
pues eres Tú su protecciòn y escudo.
Aunque Satán arremetiese rudo
con infernal furor en contra mía,
si vas conmigo nada lograría,
por eso, Madre, a tu favor acudo.
Y puesto que eres todopoderosa,
déjame estar contigo. No te alejes.
Bajo tu manto cúbreme y escóndeme.
Dime que sí me cuidarás ¡oh rosa
mística! Tú que tanto me proteges,
háblame, Madre. Dí que sí. Respóndeme.
Heriberto Bravo Bravo SS.CC





No hay comentarios:
Publicar un comentario