domingo, agosto 19, 2007

FIAT



Señor: se empieza a abrir la blanca rosa
que ayer era semilla de esperanza,
con cierta timidez y a semejanza
de mi plegaria siempre fervorosa.



Era un rosal tu gracia esplendorosa
sembrado en el jardín de mi tardanza.
Mi libertad pulsaba la balanza
de tu ternura sacra y generosa.



Llamabas a mi puerta y ¡qué tardío
mi corazón en responder! ¡qué frío
a tu reclamo siempre me mostraba!



Hoy mi "FIAT" te doy con valentía,
con la humildad que le valió a María
enamorar al Dios al que adoraba.



Heriberto Bravo Bravo SS.CC





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