Cuando intentes subir a la montaña
y una y otra ocasión tu pie resbale,
no te rindas. Rendirse no se vale.
Solamente se rinde quien se engaña.
No te dejes vencer. Lucha con saña.
Vuelve, vuelve a intentar si no te sale.
Siempre habrá un envidioso que te jale;
pero tú debes ser como la araña.
Cuando teje su tela y se le daña
aún antes de haberla terminado,
ella torna a empezar con más cuidado.
pues si intentas subir a la montaña
aunque nunca a su cima hayas llegado,
vales más que el que nunca lo ha intentado.
Heriberto Bravo Bravo ss.cc





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